Sabiendo reír y llorar
Deberás crecer sabiendo reír y llorar. Aprendiendo que la vida está llena de altibajos. Con el pensamiento intacto de que los colores grises existen. De que la vida te pondrá en situaciones no tan lindas y le jurarás tu odio. Pero también te llevará por momentos que te harán amarla con locura. Aprenderás que las personas, el tiempo, los momentos, los días, no son eternos y se van. Se van, a veces rápido y fugazmente como una lluvia de estrellas. Los corazones se rompen, los abuelos no son eternos, las amistades se separan, y a su vez, también encuentras quien repare tu corazón, aceptas que extrañar es la consecuencia de amar tanto y que las amistades vuelven o se renuevan.
Deberás crecer sabiendo llorar, aceptando que si lo malo no existiera jamás podríamos apreciar lo bueno. Deberás hacerte fuerte porque lastimosamente se acercan batallas peores y la vida te está preparando para eso. Descubrirás que las cosas a veces no salen como las esperas, cometerás errores y a veces te frustrará el hecho de no poder volver el tiempo atrás y repararlos, conocerás gente no tan agradable que te mostrará la parte oscura que tiene la vida. Te golpearán tan fuerte y caerás no una, ni dos, sino cientos de veces.
Pero sin dudas, deberás crecer sabiendo reír. Apreciando las pequeñas cosas que tiene la vida, que a pesar de ser pequeñas pueden llenar nuestra alma. Valorando los mates con amigos, los domingos de plaza o de cancha, las comidas de la abuela, la emoción de haber aprobado un examen, el aroma a café recién hecho o de un libro nuevo, el hecho de abrir los ojos y empezar un nuevo día, las noches estrelladas y los abrazos de tu persona favorita. Sí, la vida tiene muchas cosas malas, muchos obstáculos por cruzar, pero sin dudas existen cosas por las cuales vale la pena vivirla.
Deberás crecer sabiendo llorar, aceptando que si lo malo no existiera jamás podríamos apreciar lo bueno. Deberás hacerte fuerte porque lastimosamente se acercan batallas peores y la vida te está preparando para eso. Descubrirás que las cosas a veces no salen como las esperas, cometerás errores y a veces te frustrará el hecho de no poder volver el tiempo atrás y repararlos, conocerás gente no tan agradable que te mostrará la parte oscura que tiene la vida. Te golpearán tan fuerte y caerás no una, ni dos, sino cientos de veces.
Pero sin dudas, deberás crecer sabiendo reír. Apreciando las pequeñas cosas que tiene la vida, que a pesar de ser pequeñas pueden llenar nuestra alma. Valorando los mates con amigos, los domingos de plaza o de cancha, las comidas de la abuela, la emoción de haber aprobado un examen, el aroma a café recién hecho o de un libro nuevo, el hecho de abrir los ojos y empezar un nuevo día, las noches estrelladas y los abrazos de tu persona favorita. Sí, la vida tiene muchas cosas malas, muchos obstáculos por cruzar, pero sin dudas existen cosas por las cuales vale la pena vivirla.
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