El arte de extrañar

Desde un amigo, un viejo amor, un familiar o una mascota. A veces hasta el incluso una etapa o el momento donde éramos un poco más felices que ahora. Extrañar y superar son temas que llegan a complicarnos la vida.  Se trata de desprendernos de aquello que irónicamente ya nos dejó.  Mentalizarnos que posiblemente jamás volverá a estar con nosotros. Porque se fue, porque nos dejó, porque se mudó, o porque simplemente desapareció.

Duele, duele tanto como un puñal directo al corazón que intentamos quitar. Nos llenamos de bronca y lloramos, lloramos noches enteras. Intentamos quitar aquél cuchillo de nuestro pecho y fallamos, una, dos, cientos o miles de veces tal vez. Nos encontramos en una parte oscura de nuestra vida, nosotros mismos la convertimos en el lugar donde menos queremos estar.

Relacionamos extrañar con la tristeza, el resentimiento, el odio. La noche se convierte en una tortura, nos llenamos la cabeza de pensamientos sin respuestas, que a veces tal vez no la necesitan. Porque así se dio, porque así tenía que ser, porque si no sucedió como queríamos no hay que forzar ni buscar explicaciones. Tal vez tengamos que relacionar a extrañar con la palabra "Experiencia", porque al fin y al cabo es lo único que una ruptura o pérdida nos deja. Nos deja el conocimiento de lo que hay que hacer y los errores que no debemos volver a cometer.

Sin embargo, extrañar es tan necesario como superar. Ambas van de la mano, y necesitamos de una para llegar a la otra. Primero es necesario limpiar nuestra alma dejando en libertad a todas aquellas lágrimas que en un primer momento no pudimos soltar.Con mucho esfuerzo debemos juntar aquellos pedazos rotos y unirlos. Inflar nuestro pecho con amor propio y convertir  nuestra tristeza en arte.  Finalmente nos daremos cuenta que extrañar es indispensables para aprender. Y a su vez, nos vuelve un poco más maduros, más fuertes, más humanos.

Comentarios