Las cosas que nunca dije

Guardadas en una parte muy profunda de mi alma se encuentran todas aquellas cosas que no te dije. Aquellas cosas que por culpa del miedo jamás logré soltar. Y hoy que ya no estás, solo tengo una simple hoja en blanco para contárselas.
Jamás entendí qué es lo que nos hacía alejarnos, la vida tenía esa extraña y patética idea de demostrarnos que no podíamos estar juntos. Tercamente la desobedecimos muchas veces, no nos importó la razón por la cual la vida o el destino intentaban separarnos y esquivamos cada muro, obstáculo o barrera que se interponía en nuestro camino.


Caímos tantas veces y tantas veces nos levantamos. Hasta que caímos una última vez y el único que se levantó fuiste tú.  Tal vez ese fue mi error desde un principio. Yo me quedé allí, paralizada en el tiempo mientras veía como  seguías tu camino, pero a diferencia de otras veces, ahora sin mí.  Te pedí que me ayudes a levantarme, que me esperes para seguir caminando juntos, pero ya no estabas. Seguiste, te gustó más una vida sin mí y tuve que aceptarlo. Ahora estás avanzando y a su vez olvidándome. 


En ningún momento volteaste a verme. Me encantaría poder decir que volviste por mí, pero sería simplemente una estúpida mentira. Fue allí cuando me di cuenta de todo, caí tan fuerte que me hundí en lo más profundo del océano.  Yo ya no formaba parte de tu vida y no sabía el motivo o circunstancia.
Si la vida nos derrumbaba y volvíamos a construirnos continuamente, esta vez ¿Por qué me dejaste bajo los escombros?
Si siempre estuvimos para apoyarnos en los peores momentos, esta vez ¿Por qué no me ayudaste?


Se hicieron polvo todas y cada una tus promesas. Y junto a ellas, los planes que teníamos a futuro. Tan solo quedaron recuerdos, recuerdos que duelen y no me dejan sanar.
Todavía no entiendo, si alguien más ya me reemplazó, si alguien más pudo abrazar tu corazón o si simplemente te cansaste de mí.
La cuestión es que no estás, y tal vez, jamás estarás para mí.

Comentarios