Acá estoy

Me aferré. Me aferré de tal manera que a veces creía que eras mi motor de vida, lo único que me podría hacer vivir. Me engañé a mí misma/o con aquella patética idea de que eras mi complemento, la mitad que me faltaba o el pedazo que me llenaba. Llegué a gritar y llorar por tu ausencia, por el gran hueco vacío que dejaste en mi vida. Convertiste caos cuando solo tenías que traer paz. Me hiciste sentir insuficiente, inútil por no poder seguir sola/o. Me hiciste llenar de culpas, de tristeza, de enojo. Me dejaste torturándome  noches enteras preguntándome a todo momento "¿Por qué yo no puedo seguir?". Porque así era, me dejaste parada/o en el tiempo, mirando cómo vos seguías tu camino sin mirar atrás. Me hiciste perderme, pero finalmente me estoy encontrando. 
Finalmente me di cuenta que no te necesito, no necesito a quien me complemente, no necesito quien me haga sentir suficiente.  Me dejaste un poquito rota/o, pero acá estoy, intentando sanarme. Y duele, y cuesta, pero de a poco me voy curando, de a poco soy libre de vos. Hoy soy prioridad y acá estoy, volviendo a ser yo.

-Ambar M.

Comentarios